Antonia nace del cariño y de la familia.
El nombre viene de mi hermana, una de las artesanas involucradas en este proyecto. Aunque no se llama así, siempre le hemos dicho de cariño “Toña”… y de ahí nació Antonia.
Todo empezó cuando vi por primera vez una pieza de arte huichol en casa de un amigo, que hoy también forma parte de este proyecto. Me quedé sorprendido: el nivel de detalle, los colores, la paciencia detrás de cada diseño… todo se sentía diferente, especial y lleno de historia.
En ese momento quise entenderlo todo: quién lo hacía, cómo se hacía y qué tan difícil era lograr algo así. Incluso intenté hacerlo yo mismo comprando materiales… y fue ahí cuando entendí que este arte es mucho más complejo de lo que parece.
A partir de ese día comencé una búsqueda por distintas partes de México, haciendo pruebas, creando ideas y eligiendo solo a quienes trabajan con verdadera calidad, dedicación y atención al detalle.
Mientras tanto, mi hermana llevaba años creando piezas decorativas para el hogar como hobby. Telares y objetos hechos a mano, utilizando mármol, cerámica y tela, capaces de transformar cualquier espacio y adaptarse a las necesidades de cada cliente.
Con el paso del tiempo, y buscando nuevas formas de incorporar este arte en algo más cercano y cotidiano, nació la tercera categoría: ropa, llevando la artesanía a algo que se puede usar todos los días. Con piezas bordadas cuidadosamente a mano y diseños únicos, sencillos y especiales.
Y así, Antonia se convirtió en una mezcla perfecta:
arte artesanal + hogar + diseño.
Una marca que celebra el trabajo hecho a mano, el detalle, la tradición y la belleza de lo auténtico.